sábado, 30 de enero de 2010

"Liderazgo e Igualdad en Educación"


La Ley Orgánica de Educación ofrece un marco incuestionable para una enseñanza en igualdad que asegura la incorporación de niñas, jóvenes y mujeres a la sociedad en condiciones de equilibrio. En el proceso educativo la superación de estereotipos debe ser un objetivo fundamental que perseguirá la eliminación de los “modelos” vigentes apreciados como no válidos.
Aunque la educación no puede hacer desaparecer las desigualdades, sin embargo es una pieza esencial para reducirlas.
La perspectiva de género debe ser compartida y apoyada por todos los actores involucrados en la Educación, no solamente por docentes y educadores sino también por los gobiernos y por la sociedad civil en general.
En esta línea el Gobierno asturiano tiene entre sus objetivos prioritarios la consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida.

El Servicio Educativo Asturiano participa activamente en la construcción de unas relaciones
humanas más igualitarias y, poniendo el acento en este principio fundamental, la anterior Dirección General de Ordenación Académica e Innovación Educativa crea la Comisión para la Igualdad de Género y desarrolla, con el Instituto Asturiano de la Mujer, actuaciones para el impulso de políticas de igualdad.
Es en este marco genérico de trabajo donde el Servicio de Evaluación y Calidad plantea el proyecto trienal “Trabajando para la consecución de iguales en los centros educativos”.
El desarrollo del mencionado proyecto se sitúa en un proceso de investigación–acción como uno de los procedimientos más adecuados e interesantes en el marco escolar para, mediante
trabajos de observación de los diversos comportamientos en un centro educativo, detectar
y corregir las formas de actuación no igualitaria.

De acuerdo con esto, se ha planteado la elaboración de indicadores de valoración de los comportamientos y actuaciones de los Equipos Directivos en el ámbito de la igualdad de género. Mediante dichos indicadores se trata de hacer patentes las competencias individuales y colectivas que, en el “buen funcionamiento” de un centro, sería deseable que tuviesen los Equipos directivos. La educación para la igualdad es una tarea que implica a toda la comunidad escolar y a las direcciones en particular, pues han de fomentar prácticas en igualdad como responsables pedagógicos y administrativos de los centros.

Esta guía que se presenta es producto de una larga y participada gestación y aspira a ser una herramienta útil, abierta a desarrollos posteriores, que ha de servir de estímulo para que el mayor número posible de direcciones emprenda prácticas autoevaluativas sobre su quehacer cotidiano, en la búsqueda de la igualdad real entre sexos como paso previo en la mejora y en la consecución de centros de calidad.

El Consejero de Educación y Ciencia
José Luis Iglesias Riopedre
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