miércoles, 23 de abril de 2008

CARTA PROTESTA,Escuela Infantil Pública “El Naranjo” de Fuenlabrada.

ESCUELAS INFANTILES PÚBLICAS DE MADRID: ¿A DÓNDE VA A PARAR LA CALIDAD?

Con esta carta queremos expresar nuestro sentir y nuestro penar en este momento, que creemos que compartirán muchos, si no todos, de los padres cuyos niños acuden a una escuela infantil de la red pública de la Comunidad de Madrid.

Es para nosotros una suerte poder tener a nuestros hijos escolarizados en una de estas escuelas, y no sólo porque el importe que debemos pagar es menor que en una escuela privada, ni mucho menos, sino porque la educación recibida es, creemos, la mejor posible; a nuestros pequeños no les dan de comer, sino que les enseñan a comer, no los duermen, sino que les enseñan a dormir, son un apoyo constante para las familias dando un sinfín de pautas a seguir. Son verdaderos profesionales entregados a la educación de nuestros pequeños.

El enorme prestigio del que goza la Escuela Infantil Pública no es gratuito. Han sido años de buen trabajo, de profesionalidad y buen hacer de los equipos de educadores que asumían las competencias de cada centro, así como de políticas que los sucesivos gobiernos han llevado a cabo favorecido siempre la calidad de enseñanza en este nivel educativo. Hasta el momento, ratio de 8 bebés por aula, 12 niños en 1-2 años y 16 niños en 2-3 años, plazas para niños con necesidades educativas especiales a la vez que equipos de atención temprana, varios educadores de apoyo por escuela, espacios interiores amplios y espacios exteriores propios, numeroso material didáctico, columpios y material de juego de exterior, y sobre todo unos profesionales cualificados que le dan a su trabajo la categoría de excelente y que hace que dichas escuelas sean las más solicitadas y ansiadas por una inmensa mayoría de padres y madres.

¿Y a dónde va a parar todo ello? ¿Cómo es posible que un decreto del Gobierno regional de Madrid, como es el Decreto 18/2008 de 6 de marzo, borre de un plumazo todo lo que se había conseguido en años?

A saber:

PRIMERO. Elevando la ratio crean, según dicen, 3.000 plazas más sin coste añadido para la Administración.
SEGUNDO. Eliminando personal, un único apoyo por escuela, abaratarán también costes.
TERCERO. Se disminuye la titulación necesaria de los educadores, en consecuencia se les pagará menos.
CUARTO. Se eliminan las plazas para niños con necesidades educativas especiales y desaparecen los equipos de educación temprana.
En definitiva, esto no es más que un abaratamiento de costes para la administración a costa, una vez más, de la calidad de la enseñanza.

Mediante este decreto el gobierno autónomo se dispone a dar el primer paso para privatizar, aunque de forma encubierta, esta etapa de la enseñanza de una forma absoluta, sin paliativos.
Así cederá las concesiones a empresas privadas con “ánimo de lucro” en donde primará el negocio, el beneficio, y no la educación de nuestros pequeños. El gobierno autonómico se limitará a dar el “cheque bebé” y el precio se elevará por las nubes, puesto que cuentan con unas instalaciones envidiables comparando con cualquiera otra escuela privada, y sólo podrán acceder a ellas gente con un determinado poder adquisitivo, el que más pueda pagar, ¿dónde queda la política social de este gobierno regional? Pero a su vez la demanda será menor, debido a que no todo el mundo se lo podrá permitir, y entonces no se le podrá reclamar a la Comunidad de Madrid la falta de plazas escolares en este tramo educativo.

De un plumazo se elimina el problema de la falta de plazas y el coste que le supone al gobierno regional el mantenimiento del actual modelo de escuelas públicas.

Nosotros siempre pensamos que lo mejor debía ser lo público, porque lo pagamos entre todos, mejor educación, mejor sanidad, etc. etc., pero parece ser que el gobierno de la Comunidad de Madrid no opina como nosotros, y piensa que si queremos una mejor educación, como es el caso, que lo paguemos.

Pero, es nuestra humilde opinión, creemos que el gobierno regional se equivoca, esa no será una mejor educación, personal menos cualificado, menores espacios, mayor ratio por educador y menos personal de apoyo, y detrás de todo esto un empresario ávido de ganar dinero.

¿Dónde está la ventaja? que alguien nos lo explique porque nosotros no somos capaces de entenderlo.

Fdo. Padres y madres del Consejo Escolar de la Escuela Infantil Pública “El Naranjo” de Fuenlabrada.

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